Las Fuerzas Armadas de Polonia han recibido este martes 26 de mayo de 2026 sus primeros cazas de combate F-35A Lightning II, bautizados como Husarz. La entrega representa un paso clave en la modernización de la defensa polaca y en el refuerzo del flanco este de la OTAN, en un contexto de tensiones con Rusia.

Los aparatos, procedentes de Estados Unidos, han aterrizado en una base militar polaca aún no especificada. La adquisición de los F-35A forma parte de un contrato firmado en 2020 por un total de 32 unidades, cuyo coste total supera los 4.600 millones de dólares (unos 4.200 millones de euros).

El Ministerio de Defensa polaco confirmó la recepción en un comunicado en el que calificó la llegada como un «hito histórico» para las capacidades aéreas del país. «Estos cazas de quinta generación dotarán a nuestras fuerzas de una ventaja tecnológica decisiva», señaló el portavoz del ministerio.

Implicaciones geopolíticas

La incorporación de los F-35A a la flota polaca eleva la capacidad de disuasión en el flanco oriental de la Alianza. Polonia, que ya acoge tropas de la OTAN en su territorio, se consolida como un socio clave en la estrategia defensiva frente a Moscú. Los nuevos cazas pueden operar en red con otros sistemas aliados y realizan misiones de superioridad aérea, ataque a tierra y reconocimiento.

La entrega se produce en un momento de incremento del gasto militar en toda Europa del Este. Polonia destina actualmente más del 4% de su PIB a defensa, una cifra que duplica el objetivo mínimo del 2% fijado por la OTAN.