La candidata de derecha Keiko Fujimori ha arrebatado la delantera al izquierdista Roberto Sánchez en la segunda vuelta presidencial de Perú, con una ventaja de tan solo 650 votos cuando el escrutinio supera el 98%, según datos oficiales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). El resultado final, sin embargo, permanece aún sin concluir debido a los miles de sufragios pendientes de revisión judicial que podrían alterar el resultado.
Un recuento reñido y pendiente de revisión
La ajustada diferencia, inferior al 0,1% de los votos emitidos, ha puesto en vilo al país andino. La jornada electoral del 11 de junio de 2026 ha estado marcada por la paridad entre ambas candidaturas, que representan modelos políticos antagónicos. La ONPE ha informado de que los votos observados y las actas impugnadas serán resueltos por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), un proceso que podría prolongarse varios días.
La candidata de Fuerza Popular ya había denunciado posibles irregularidades durante la campaña, mientras que el aspirante del partido Nuevo Perú ha exigido transparencia en el recuento final. Ambos equipos han desplegado apoderados en los centros de votación para fiscalizar el proceso.
No podemos declarar un ganador hasta que el último voto sea contado con todas las garantías, ha declarado el presidente del JNE en una comparecencia ante los medios.
Repercusiones en el equilibrio iberoamericano
La incertidumbre electoral en Perú tiene implicaciones para la política iberoamericana. Una eventual victoria de Sánchez sumaría un nuevo gobierno de izquierda en la región, mientras que el triunfo de Fujimori consolidaría el giro conservador en varios países sudamericanos. España sigue con atención el proceso, ya que mantiene vínculos comerciales y de cooperación con Lima, y un cambio de signo político podría influir en las relaciones bilaterales.
Organismos internacionales como la OEA han ofrecido su respaldo al proceso electoral peruano, instando a las partes a aceptar los resultados oficiales una vez concluida la revisión judicial. Mientras tanto, tanto Fujimori como Sánchez evitan declararse vencedores y llaman a sus seguidores a mantener la calma.




