El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú ha oficializado este sábado que la candidata de derecha Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez se enfrentarán en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, prevista para el 7 de junio. Con esta decisión, el conservador Rafael López Aliaga queda fuera del balotaje, aunque ha solicitado una auditoría internacional del escrutinio al denunciar un presunto fraude.
La resolución del JNE pone fin a semanas de expectativa tras el ajustado resultado de la primera vuelta. El sistema electoral peruano requiere que ningún candidato supere el 50% de los votos válidos para que se celebre una segunda ronda, un escenario que se ha repetido en los últimos procesos electorales del país andino.
Implicaciones para las relaciones con España
El resultado de las elecciones peruanas tiene relevancia para la política iberoamericana de España. Tanto Fujimori como Sánchez representan opciones ideológicas opuestas que podrían redefinir los equilibrios regionales. Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, mantiene una línea conservadora y favorable a los mercados; mientras que Sánchez, líder del partido de izquierda, propone un giro hacia políticas más estatistas y de integración regional alternativa.
España mantiene estrechos vínculos económicos y diplomáticos con Perú, donde residen más de 90.000 españoles y operan importantes empresas como Telefónica, BBVA y Repsol. El resultado de los comicios condicionará las relaciones bilaterales, especialmente en áreas como la inversión, la cooperación judicial y la lucha contra el narcotráfico, según fuentes diplomáticas consultadas en Lima.
La campaña para la segunda vuelta comenzará de inmediato, con un debate televisado previsto para el 28 de mayo. Ambos candidatos buscarán el respaldo de los votantes de López Aliaga, cuyo 18% de los sufragios en primera vuelta resulta clave para definir al próximo mandatario peruano.




