Perú afronta una nueva cita con las urnas el próximo 7 de junio, cuando se celebre la segunda vuelta electoral que enfrentará a Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. Sin embargo, el clima de crispación que envuelve la campaña ha reabierto el fantasma de la vacancia presidencial, un mecanismo constitucional que ha provocado la caída de varios mandatarios en los últimos años, según advierten analistas consultados por la agencia rusa Sputnik.

La inestabilidad política se ha convertido en una constante en el país andino. Desde 2016, Perú ha tenido seis presidentes distintos, ninguno de los cuales logró completar el período de cinco años para el que fue elegido. Esta situación ha generado un profundo desencanto entre la ciudadanía. “Los peruanos están hartos de la inestabilidad”, señalaron fuentes cercanas al análisis político, que lamentan que “los dirigentes parecen no aprender de errores pasados”.

Una campaña marcada por la crispación

La polarización entre Fujimori, líder de Fuerza Popular, y Sánchez, candidato de la izquierda, ha elevado la tensión en un país que arrastra una crisis económica y social. La posibilidad de que el ganador no logre completar su mandato planea sobre el proceso electoral. La Constitución peruana permite la vacancia por incapacidad moral permanente, una figura que ha sido utilizada por el Congreso en los últimos años para destituir a los presidentes.

El resultado de las elecciones tendrá implicaciones no solo para Perú, sino para toda la región, en un momento en que América Latina busca consolidar su gobernabilidad democrática. Mientras los analistas advierten sobre el riesgo de repetir el ciclo de inestabilidad, los candidatos intensifican sus esfuerzos para movilizar al electorado en una campaña que no da tregua.