El Pentágono ha elevado al máximo nivel la amenaza de contraespionaje que representa Israel contra altos funcionarios estadounidenses, según fuentes anónimas familiarizadas con la medida. La decisión refleja un deterioro en la confianza entre los dos aliados en un momento crítico de la geopolítica de Oriente Próximo.
Las fuentes consultadas por la prensa estadounidense señalan que el incremento del nivel de alerta responde a los esfuerzos de los servicios de inteligencia israelíes por obtener información sobre los planes de Washington en relación con la guerra contra Irán. La Defense Intelligence Agency (DIA), organismo de inteligencia del Pentágono, habría sido la encargada de elevar la alerta.
Un giro en la relación bilateral
La decisión del Pentágono, fechada el 7 de junio de 2026, supone un punto de inflexión en la relación entre Estados Unidos e Israel. Tradicionalmente, ambos países han mantenido una estrecha cooperación en materia de inteligencia, pero la creciente desconfianza ha llevado a Washington a extremar las precauciones. La medida implica que cualquier actividad de espionaje israelí será tratada con la máxima prioridad por las agencias de seguridad estadounidenses.
El contexto de la guerra con Irán, en la que Israel busca garantizar su seguridad existencial mientras EE.UU. intenta calibrar su intervención, explica la tensión. Tel Aviv desea conocer los límites y plazos de la implicación estadounidense
en un conflicto que podría desestabilizar toda la región, según las fuentes, mientras que Washington quiere evitar que sus planes sean filtrados o condicionados por su aliado.
La elevación de la alerta de contraespionaje no implica una ruptura diplomática, pero sí envía una señal clara: la alianza estratégica tiene fisuras, y la confianza mutua, pilar de la cooperación, se ha resentido. Portavoces del Pentágono declinaron hacer comentarios sobre medidas operativas concretas.




