El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha adjudicado a la empresa Perennial Autonomy un contrato valorado en 500 millones de dólares (unos 460 millones de euros) para el desarrollo y la adquisición acelerada de sistemas antidrones. El acuerdo, firmado el 19 de mayo de 2026, refleja la creciente prioridad del Pentágono en contrarrestar la amenaza creciente de los vehículos aéreos no tripulados, un vector estratégico que ha cobrado especial relevancia en los conflictos de Ucrania y Oriente Medio.
Una respuesta a la evolución del campo de batalla
El uso masivo de drones en guerras recientes ha demostrado su eficacia tanto en misiones de reconocimiento como de ataque, lo que ha llevado a las fuerzas armadas de todo el mundo a buscar contramedidas efectivas. El contrato con Perennial Autonomy forma parte de un esfuerzo más amplio del Pentágono por acelerar la adquisición de tecnologías emergentes, saltándose en ocasiones los procesos de compra tradicionales para responder con mayor celeridad a las necesidades del campo de batalla. La empresa, con sede en California, se especializa en sistemas de inteligencia artificial aplicados a la defensa antiaérea de baja altitud.
Según el comunicado oficial del Pentágono, el acuerdo permitirá suministrar a las unidades desplegadas capacidades antidrones mejoradas en un plazo significativamente menor al habitual. La proliferación de drones comerciales modificados para uso militar ha sido un factor clave en la decisión, ya que representan una amenaza asimétrica difícil de neutralizar con sistemas antiaéreos convencionales.
El importe del contrato, 500 millones de dólares, lo sitúa entre los más cuantiosos de su categoría. Perennial Autonomy competirá ahora por integrar sus soluciones en los programas de defensa de Estados Unidos y sus aliados, en un mercado que los analistas estiman en rápido crecimiento durante la próxima década. La firma del acuerdo coincide con un aumento general del gasto en defensa en Washington, donde el presupuesto para el año fiscal 2026 supera los 1,5 billones de dólares.




