El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha otorgado préstamos por valor de 1.200 millones de dólares para la adquisición de minerales de tierras raras, germanio y galio, materiales esenciales para la producción de armamento y sensores espaciales, según informó el Pentágono este jueves. La medida busca reducir la dependencia de China, que controla la mayor parte del suministro global de estos elementos.

Una apuesta estratégica por la cadena de suministro

Los préstamos, canalizados a través de la Oficina de Política de Base Industrial del Pentágono, forman parte de un esfuerzo más amplio por asegurar que la industria armamentística estadounidense no quede paralizada por una hipotética interrupción de las importaciones. Michael Cadenazzi, subsecretario de Defensa para Política de Base Industrial, declaró a la prensa especializada que sin estos minerales cualquier plan de aumento de producción bélica es una utopía.

Puedes soñar todo el día con escalar la producción de armas, pero si no tienes germanio, galio y tierras raras, es un sueño imposible.

El germanio y el galio son componentes clave en sistemas de visión nocturna, misiles guiados y chips de radiofrecuencia, mientras que las tierras raras se emplean en imanes de alto rendimiento para motores de aviones y generadores de turbinas. China concentra alrededor del 60% de la producción mundial de tierras raras y cerca del 80% del refinado de germanio, lo que convierte a Pekín en un proveedor casi indispensable.

Respuesta a la presión china sobre materiales estratégicos

La decisión del Pentágono se produce después de que China anunciara, en los últimos meses, restricciones a la exportación de galio y germanio, argumentando motivos de seguridad nacional. Aunque Pekín ha matizado posteriormente el alcance de las medidas, Washington ha intensificado sus esfuerzos por diversificar fuentes de suministro, incluyendo inversiones en minas en África y Australia.

Los préstamos, que se estructuran como financiación a largo plazo para empresas mineras y de procesamiento, pretenden acelerar la puesta en marcha de proyectos que hasta ahora no resultaban rentables frente a los precios chinos. Según fuentes del Pentágono, se espera que los primeros lotes de material procesado estén disponibles en un plazo de tres a cinco años, siempre que la financiación permita sortear los obstáculos burocráticos y medioambientales que han frenado iniciativas similares en el pasado.