El Departamento de Defensa de Estados Unidos empleó una versión de la herramienta de inteligencia artificial Grok, propiedad de Elon Musk, para coordinar el lanzamiento de 2.000 municiones contra objetivos en Irán, según reveló un alto funcionario del Pentágono en una declaración jurada presentada ante un tribunal federal en Misisipi.

Cameron Stanley, director de IA y Digital del Pentágono, afirmó en el documento que el Ejército estadounidense «depende de derivados» de la herramienta comercial de xAI, la empresa de Musk, para operaciones militares. La revelación se produjo en el marco de un litigio sobre el uso de inteligencia artificial en el ámbito castrense.

Implicaciones del uso de IA en la guerra

El empleo de Grok en ataques reales contra Irán marca un hito en la militarización de la inteligencia artificial. Hasta ahora, los sistemas de IA utilizados por el Pentágono solían ser desarrollados internamente o por contratistas especializados. La dependencia de una herramienta comercial vinculada a Musk, quien también dirige SpaceX y Tesla, plantea interrogantes sobre la influencia del sector privado en la defensa estadounidense.

La declaración de Stanley no detalló la versión exacta de Grok empleada ni el nivel de autonomía del sistema, pero confirmó que la IA contribuyó a la ejecución de los ataques con 2.000 municiones, una cifra que subraya la escala de la operación, según el tribunal.

El caso ha reabierto el debate sobre la ética y la seguridad de delegar decisiones de combate en algoritmos comerciales, especialmente cuando el propietario de la tecnología tiene intereses empresariales en otros sectores estratégicos.