El Departamento de Defensa de Estados Unidos se prepara para reorientar su gasto militar hacia sistemas no tripulados de bajo coste si fracasan las negociaciones de reconciliación presupuestaria en el Congreso. Así lo ha declarado el director de Tecnología del Pentágono, Emil Michael, quien advirtió de que la prioridad serán los drones autónomos baratos frente a las denominadas armas «exquisitas» —sistemas de alta precisión y coste elevado—.
«Hacemos otras concesiones, por ejemplo contra las armas y sistemas exquisitos: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a sacrificarlos en favor de armas autónomas de bajo coste?», señaló Michael durante una intervención el 12 de junio de 2026.
Un giro en la estrategia de adquisiciones
La advertencia llega en un momento de incertidumbre presupuestaria en el Pentágono, donde la falta de un acuerdo de reconciliación podría obligar a recortes adicionales en programas convencionales. El uso de sistemas no tripulados, desde pequeños drones de reconocimiento hasta vehículos aéreos de combate autónomos, se ha disparado en los últimos años, tanto en Ucrania como en Oriente Próximo, demostrando su eficacia a un coste mucho menor que los misiles o aviones tripulados tradicionales.
«Estamos viendo que la tecnología de drones está madurando muy rápido, y su relación coste-eficacia es imbatible para ciertas misiones», explicó Michael. «Si no logramos el presupuesto que necesitamos, tendremos que hacer elecciones duras».
Implicaciones para la industria de defensa
La posible reducción de pedidos de armamento convencional afectaría a grandes contratistas como Lockheed Martin, Boeing o Raytheon, que dependen en gran medida de programas como el caza F-35 o los sistemas de defensa antimisiles. En su lugar, el Pentágono podría acelerar la adquisición de drones como el Switchblade o el Ghost X, así como sistemas autónomos submarinos y terrestres.
El giro estratégico, de confirmarse, marcaría un cambio significativo en la doctrina militar estadounidense, que durante décadas ha primado la superioridad tecnológica mediante sistemas caros y complejos. «Tenemos que ser realistas: el número de sistemas ‘exquisitos’ que podemos mantener es limitado, y los drones baratos nos dan más capacidad por cada dólar invertido», concluyó Michael.




