La empresa estadounidense Parabilis Space Technologies ha probado con éxito un sistema de propulsión híbrido para cubesats maniobrables, un desarrollo respaldado por la Fuerza Espacial de Estados Unidos (Space Force). La prueba, de la que se ha informado este sábado, representa un avance en la capacidad de maniobra de satélites pequeños, un campo con aplicaciones tanto civiles como militares.

Propulsión híbrida para misiones tácticas

El sistema combina propelente sólido con un segundo componente líquido o gaseoso, lo que permite un control más preciso del empuje y la capacidad de encendido múltiple. Esta tecnología es esencial para que los cubesats —satélites de formato reducido y bajo costo— puedan realizar maniobras orbitales como evitar colisiones, cambiar de plano orbital o ejecutar misiones de proximidad. Hasta ahora, la mayoría de estos pequeños satélites carecían de propulsión propia y dependían de sistemas externos para su despliegue.

El respaldo de la Space Force subraya el interés militar en contar con constelaciones de satélites ágiles que puedan responder rápidamente a amenazas o necesidades de vigilancia. Aunque no se han revelado detalles concretos sobre la ubicación de las pruebas ni las prestaciones técnicas del motor, fuentes del sector espacial señalan que la tecnología híbrida podría reducir costes y aumentar la fiabilidad respecto a sistemas puramente líquidos o sólidos.

Un mercado en expansión

La industria de los cubesats ha crecido exponencialmente en la última década, con aplicaciones que van desde comunicaciones hasta observación terrestre. La posibilidad de dotarlos de propulsión propia abre nuevas oportunidades para misiones comerciales y gubernamentales, como la formación y mantenimiento de constelaciones, el acercamiento a otros objetos o el retiro controlado de órbita al final de su vida útil.

Parabilis, con sede en Colorado, se ha especializado en sistemas de propulsión para pequeños satélites. La compañía no ha anunciado plazos para la comercialización del nuevo motor, pero la exitosa prueba, respaldada por un contrato de la Space Force, acerca la tecnología a su vuelo operacional. El desarrollo de esta propulsión híbrida es un paso más en la carrera por dotar de movilidad al creciente número de satélites pequeños en órbita baja terrestre.