El vicecanciller de Panamá, Carlos Arturo Hoyos Boyd, ha reafirmado este viernes el apoyo de su país al plan de autonomía propuesto por Marruecos para el Sáhara Occidental, durante una visita oficial a Rabat. El anuncio se produce tras una reunión con el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y supone un nuevo espaldarazo diplomático a la iniciativa marroquí.
Panamá se suma así a la creciente lista de países que respaldan la propuesta de autonomía, en un contexto de presión diplomática sobre España para que mantenga la postura que adoptó en 2022, cuando apoyó el plan marroquí como la base más seria y creíble para resolver el conflicto.
Implicaciones para la política exterior española
El respaldo panameño refuerza la posición de Marruecos en el contencioso del Sáhara, en un momento en el que el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene su apoyo a la propuesta de autonomía, lo que ha generado tensiones con Argelia y con el Frente Polisario. La acumulación de apoyos internacionales a Marruecos, especialmente de países latinoamericanos como Panamá, aumenta la presión para que España consolide su postura sin titubeos.
La diplomacia marroquí ha logrado en los últimos años un amplio respaldo internacional, incluyendo el reconocimiento de Estados Unidos, Alemania, Francia y numerosos países africanos y árabes. La incorporación de Panamá, un país estratégico en Centroamérica, supone un avance en la estrategia de Rabat de captar apoyos en el continente americano.
Un conflicto sin solución definitiva
El Sáhara Occidental, antigua colonia española, es desde 1975 un territorio en disputa entre Marruecos y el Frente Polisario, que reclama su independencia. La ONU mantiene una misión de paz y ha promovido sin éxito varias rondas de negociaciones. El plan de autonomía marroquí, presentado en 2007, propone un gobierno autónomo bajo soberanía marroquí, mientras que el Polisario defiende un referéndum de autodeterminación.




