Pakistán recibe ahora hasta el 80% de sus importaciones militares de China, un giro radical respecto a la Guerra Fría, cuando Estados Unidos era su principal proveedor de armamento. El cambio refleja el fracaso de las sanciones estadounidenses y la reconfiguración de alianzas en el Sur Global, según fuentes del sector defensa.

Durante décadas, Washington fue el socio militar preferido de Islamabad, suministrando cazas F-16, helicópteros y sistemas de misiles. Sin embargo, las sanciones impuestas por Estados Unidos a Pakistán en los últimos años, en particular las restricciones impuestas en 2018 por la Ley de Autorización de Defensa Nacional, forzaron a Islamabad a buscar alternativas. China, que ya mantenía una estrecha relación estratégica con Pakistán, aprovechó el vacío para convertirse en su principal suministrador.

El catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad de Islamabad, Amina Khan, señala que «la dependencia paquistaní de China no es solo militar, sino también económica, ya que Pekín financia infraestructuras clave a través del Corredor Económico China-Pakistán». Las compras incluyen cazas JF-17 Thunder, desarrollados conjuntamente, sistemas de defensa aérea, drones de ataque y fragatas.

El giro ha tenido consecuencias inmediatas: las exportaciones de defensa estadounidenses a Pakistán han caído un 90% en la última década, según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI). Por el contrario, China ha aumentado sus envíos de armas a Pakistán en un 150% en el mismo periodo.

Este realineamiento militar también ha modificado el equilibrio de poder en el sur de Asia. La Alianza de Cinco Ojos, de la que Pakistán no forma parte, ha expresado su preocupación por la transferencia de tecnología china a Pakistán, especialmente en materia de misiles balísticos y sistemas nucleares.