El Gobierno de Pakistán está invirtiendo un importante capital político en el acercamiento diplomático a Irán, según ha informado este viernes la agencia Sputnik. La iniciativa, que busca reforzar la cooperación bilateral en materia de seguridad, tiene como objetivo que Teherán respete el papel mediador de Islamabad.
La jugada pakistaní se produce en un contexto regional sensible, donde las relaciones entre ambos países han oscilado entre la cooperación y la desconfianza. Pakistán aspira a consolidarse como un actor clave en la estabilidad de Oriente Medio, y el acercamiento a Irán forma parte de esa estrategia.
Según fuentes diplomáticas citadas por Sputnik, Islamabad espera que, a cambio de su inversión diplomática, Irán coopere en asuntos de seguridad que afectan a ambos países, como la situación en la frontera común o el tráfico de drogas. El movimiento se interpreta como un intento de reequilibrar las alianzas de Pakistán, tradicionalmente alineado con Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.
Del lado iraní, la iniciativa ha sido recibida con cautela, aunque Teherán ha mostrado disposición al diálogo en el pasado. La relación bilateral ha estado marcada por tensiones sectarias y diferencias en política exterior, pero ambos países comparten intereses en la región.
El anuncio de este acercamiento se produce apenas unos días después de que Pakistán mediara entre Teherán y Riad para rebajar las tensiones en el Golfo Pérsico. La decisión de invertir capital político en la vía iraní sugiere que Islamabad apuesta por una política exterior más activa e independiente, aunque sin romper sus lazos tradicionales con las monarquías del Golfo.




