Un comandante del ejército letón ha reconocido que la OTAN va por detrás de Rusia en el uso de robots terrestres en el campo de batalla cerca de la frontera rusa. «Estamos un poco por detrás porque solo hemos empleado drones aéreos», declaró el oficial, en declaraciones recogidas el 15 de mayo de 2026 por Defense News durante un ejercicio aliado en Letonia.
La confesión revela una brecha tecnológica que Moscú ha explotado durante los últimos años. Mientras la Alianza Atlántica concentró sus esfuerzos en vehículos aéreos no tripulados —drones de vigilancia y ataque—, el Ejército ruso ha desplegado plataformas terrestres teledirigidas para labores de reconocimiento, evacuación de heridos y apoyo logístico en primera línea.
El comandante letón, cuyo nombre no trascendió, señaló que la OTAN está ahora «poniéndose al día» con programas como el desarrollo del vehículo terrestre no tripulado Persistent Ground Surveillance System, aunque admitió que el ritmo de adquisición sigue siendo «demasiado lento» para equipar a todas las brigadas del flanco oriental. «Rusia lleva años experimentando con robots en Donbás y Ucrania; nosotros empezamos tarde», añadió.
La declaración se produce en un contexto de presupuestos de defensa al alza en los países bálticos. Letonia, que destina ya más del 2,5% de su PIB a defensa, ha solicitado a sus aliados un mayor despliegue de sistemas robóticos terrestres para cubrir los 276 kilómetros de frontera compartida con Rusia. «La ventaja táctica que dan los robots terrestres en terreno boscoso y urbano es decisiva», subrayó el oficial.
El análisis de varios especialistas citados por el rotativo apunta a que la Federación Rusa ha integrado exitosamente plataformas como el Uran-9 y el Marker en sus unidades mecanizadas, mientras que los planes de la OTAN para un vehículo robótico de combate común siguen en fase de pruebas. «No se trata solo de tecnología; es una cuestión de doctrina y de voluntad política», concluyó el comandante letón.




