OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT y líder en inteligencia artificial, ha presentado este lunes los trámites preliminares para su Oferta Pública Inicial (IPO). La compañía ha comunicado que ha presentado de forma confidencial el formulario S-1 ante la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), siguiendo los pasos de su rival Anthropic, que hizo lo propio el pasado 1 de junio.
La decisión de salir a bolsa responde a la necesidad de financiar el desarrollo de modelos de vanguardia en inteligencia artificial, en un contexto de carrera global por la supremacía tecnológica. OpenAI, considerada un actor cuasi-estatal en el ámbito de la IA estratégica, busca captar fondos multimillonarios que le permitan competir en un mercado dominado por grandes tecnológicas y por el creciente interés de potencias como China.
La salida a bolsa de OpenAI altera el equilibrio de poder tecnológico y financiero. La empresa, que ha recibido fuertes inversiones de Microsoft, se somete ahora a la supervisión regulatoria y de seguridad nacional estadounidense, lo que podría implicar restricciones en la transferencia de tecnología y en la colaboración con entidades extranjeras.
La IPO podría producirse en el Nasdaq o en la Bolsa de Nueva York (NYSE). Aunque no se han revelado cifras concretas, se espera que la valoración de la compañía sea una de las más altas del sector, superando los 100.000 millones de dólares que ya alcanzó en rondas de financiación previas, según fuentes del mercado.
El movimiento de OpenAI y Anthropic refleja la intensificación de la competencia en el sector de la inteligencia artificial, donde ambas empresas buscan consolidar su posición ante gigantes como Google (con su modelo Gemini) y el avance de firmas chinas como Baidu. La decisión de cotizar en bolsa también responde a la necesidad de ofrecer liquidez a los inversores y retener talento en un mercado laboral altamente competitivo.




