La Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado este 25 de marzo una resolución que reconoce la trata de esclavos como el «más grave crimen contra la humanidad». La iniciativa, presentada por Ghana, obtuvo el respaldo de 123 estados en una votación histórica que abre la puerta a nuevas reivindicaciones de reparación por parte de los países africanos y las comunidades afrodescendientes.

Un avance simbólico con implicaciones jurídicas

La resolución, aunque no vinculante, supone un hito en el reconocimiento internacional de la esclavitud como un crimen de lesa humanidad. Hasta ahora, no existía una declaración explícita de la ONU en estos términos. El texto fue adoptado en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, tras meses de negociaciones lideradas por Ghana, que ha insistido en la necesidad de cerrar la brecha histórica de reparación.

La calificación de «más grave crimen contra la humanidad» sitúa la trata de esclavos al mismo nivel que el genocidio o los crímenes de guerra, lo que podría facilitar futuras demandas de compensación ante tribunales internacionales. Organizaciones de derechos humanos han valorado positivamente el paso, aunque señalan que el camino hacia la reparación efectiva sigue siendo largo.

Reacciones y contexto diplomático

Varios países africanos y caribeños han celebrado la decisión, mientras que algunas potencias europeas con pasado esclavista se abstuvieron o votaron en contra, según fuentes diplomáticas. La resolución no menciona directamente a ningún Estado, pero abre el debate sobre la responsabilidad histórica de las antiguas potencias coloniales.

La votación del 25 de marzo se produjo en un contexto de creciente presión de los países del Sur Global por una revisión de las estructuras de justicia internacional. Ghana, que propuso la resolución, ha vinculado este reconocimiento con la necesidad de avanzar hacia reparaciones concretas, aunque la resolución no establece mecanismos específicos.