El gigante marroquí de los fosfatos OCP (Office Chérifien des Phosphates) ha sufrido una fuerte desestabilización en los últimos meses, según ha trascendido este jueves. La reanudación gradual del tráfico en el estrecho de Ormuz ofrece un respiro al mercado global de fertilizantes, pero la empresa estatal marroquí sale de un periodo de graves turbulencias que ha puesto en jaque su posición como líder mundial del sector.
OCP, controlada por el Estado marroquí y dirigida por Mostafa Terrab, es un actor clave en el suministro de fosfatos y fertilizantes, con un peso determinante en la agricultura europea y, en particular, en la española. La crisis energética y logística derivada de las tensiones en el golfo Pérsico había disparado los costes de producción y transporte, erosionando los márgenes del grupo.
El respiro de Ormuz
La progresiva normalización del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, principal punto de paso del crudo y el gas licuado, está permitiendo una rebaja de los precios del transporte y de las materias primas energéticas. Esto supone un alivio para OCP, que había visto encarecerse sus operaciones logísticas y de fabricación de fertilizantes. No obstante, las fuentes consultadas subrayan que la compañía aún arrastra los efectos de la crisis previa.
El grupo marroquí no ha hecho declaraciones oficiales sobre el alcance de las dificultades, pero el sector anticipa una reestructuración de sus rutas de exportación y una posible revisión de sus planes de inversión. La agricultura española, dependiente de los fertilizantes fosfatados marroquíes, sigue de cerca la evolución del gigante norteafricano.




