Ocho compañías alemanas del sector aeroespacial y de defensa han rubricado el documento de posicionamiento estratégico del Team Gen 6, liderado por Airbus, para impulsar el desarrollo del sistema de armas de sexta generación europeo FCAS/NGWS (Future Combat Air System/Next Generation Weapon System). La firma, fechada el 12 de junio de 2026, consolida la base industrial germana del programa, que cuenta con una fuerte participación española a través de la filial de Airbus en España y otras empresas nacionales.
El acuerdo busca reforzar la coordinación entre los socios industriales europeos para garantizar la soberanía tecnológica del continente en el ámbito de la aviación militar de combate. El FCAS, valorado en miles de millones de euros, es uno de los proyectos de defensa más ambiciosos de la UE, junto al caza franco-alemán-europeo.
Implicación de la industria española
La participación española en el programa se canaliza principalmente a través de Airbus Defence and Space España, que lidera paquetes de trabajo clave como el diseño de sensores y sistemas de combate avanzados. El documento firmado por las empresas alemanas —entre las que figuran Hensoldt, MBDA Deutschland y Rheinmetall, entre otras— establece una hoja de ruta común para estandarizar procesos industriales y compartir riesgos tecnológicos.
Con esta firma, la industria alemana se alinea con la visión estratégica de Airbus para desarrollar un sistema de armas interoperable y soberano, esencial para la defensa conjunta europea frente a amenazas emergentes.
El NGWS es el componente aerotransportado del FCAS e incluye un caza de nueva generación y una familia de drones acompañantes (remote carriers). Se espera que el primer vuelo del demostrador tecnológico tenga lugar a principios de la próxima década, con entrada en servicio prevista para 2040.
La noticia llega en un momento de creciente presión presupuestaria en los países europeos, que buscan optimizar sus inversiones en defensa mediante proyectos colaborativos. España, Alemania y Francia son los tres socios principales del programa, aunque los retrasos en la definición de requisitos y las tensiones comerciales entre Berlín y París han marcado su desarrollo en los últimos años.




