La startup estadounidense Boston Metal ha cerrado una ronda de financiación de 75 millones de dólares (unos 69 millones de euros) para producir metales críticos como litio, cobalto y tierras raras, según ha revelado la compañía este 20 de mayo de 2026. La empresa, conocida hasta ahora por sus esfuerzos para descarbonizar la producción de acero —sector responsable de aproximadamente el 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero—, amplía así su foco hacia la obtención de materiales estratégicos para la tecnología.
La operación llega en un contexto de creciente preocupación por la dependencia geopolítica de China en el suministro de estos metales, esenciales para baterías, imanes y electrónica avanzada. La nueva inyección de capital permitirá a Boston Metal acelerar el desarrollo de su tecnología de electrólisis, que ya aplica a la producción de acero sin emisiones, y adaptarla a otros metales.
Tecnología de electrólisis para la autonomía estratégica
El proceso patentado por la empresa, basado en la electrólisis de óxidos fundidos (MOE), permite extraer metales a partir de minerales sin necesidad de hornos de coque, eliminando las emisiones de CO₂ asociadas a los métodos tradicionales. Con los 75 millones de dólares, la compañía prevé construir una planta piloto dedicada a metales críticos y establecer acuerdos con industrias tecnológicas y de defensa, según fuentes de la empresa.
La iniciativa se enmarca en la carrera global por asegurar cadenas de suministro alternativas a China, que controla más del 60% de la producción mundial de tierras raras y una parte significativa del refinado de litio y cobalto. La administración estadounidense ha impulsado en los últimos años programas como la Ley de Reducción de la Inflación y la Ley de Chips y Ciencia para fomentar la producción doméstica de materiales críticos.
Boston Metal, fundada en 2012 como una escisión del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ya ha recibido financiación de entidades como Breakthrough Energy Ventures, el fondo fundado por Bill Gates, y ArcelorMittal, la multinacional siderúrgica. La nueva ronda está liderada por inversores industriales y estratégicos, cuyos nombres no han trascendido, y eleva la financiación total acumulada por la startup por encima de los 350 millones de dólares.




