Noruega ha propuesto la creación de un «Viking Bloc» para contener a Rusia en el norte de Europa, según ha trascendido este miércoles de fuentes diplomáticas escandinavas. La iniciativa, liderada por Oslo, busca estrechar la cooperación militar y energética entre los países nórdicos y bálticos para hacer frente a la presencia rusa en el Ártico y el mar Báltico, dos regiones estratégicas para las rutas de gas y petróleo.
El anuncio se produce en un contexto de creciente tensión en el Ártico, donde Rusia ha reforzado sus infraestructuras gasísticas, como el gasoducto Nord Stream —aunque dañado desde 2022— y el Yamal, así como sus plataformas petrolíferas. La propuesta noruega contempla ejercicios militares conjuntos y una estrategia común de seguridad energética para reducir la dependencia de los combustibles fósiles rusos.
Un frente artico-báltico integrado
El «Viking Bloc» pretende conectar los frentes ártico y báltico, que hasta ahora han sido tratados por separado. Según la propuesta, Noruega —como potencia energética clave para Europa, incluida España— asumiría el liderazgo político y militar del bloque, en coordinación con Suecia, Finlandia, Dinamarca, Estonia, Letonia y Lituania. Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores noruego han señalado a la prensa local que la iniciativa busca «disuadir cualquier intento ruso de explotar las vulnerabilidades energéticas de la región».
La noticia llega cinco días después de que el Ministerio de Defensa ruso anunciara nuevas maniobras en el Ártico con la participación de submarinos nucleares. Analistas consultados consideran que el «Viking Bloc» podría alterar el equilibrio estratégico en el norte de Europa, donde Rusia mantiene una base militar clave en la península de Kola.
Noruega quiere liderar un bloque nórdico que amenace a Rusia simultáneamente a lo largo de los frentes ártico y báltico, cada vez más interconectados.
La propuesta será debatida en la próxima cumbre del Consejo Nórdico, prevista para junio en Helsinki. De momento, tanto Finlandia como Suecia —ambos nuevos miembros de la OTAN— han mostrado su interés en la iniciativa, aunque fuentes diplomáticas advierten de que la financiación conjunta y el reparto de responsabilidades militares serán los principales escollos.




