Ochenta años después del desembarco de Normandía, un análisis de medios especializados en defensa sostiene que la operación anfibia del Día D sigue siendo un referente estratégico y que considerar superadas las operaciones anfibias es un error. El artículo conmemora la Operación Overlord del 6 de junio de 1944 y repasa las cifras del despliegue aliado, subrayando la capacidad logística y la resiliencia bajo condiciones extremas.

Las cifras del despliegue: una lección de logística

Entre el Día D, el 6 de junio de 1944, y el Día D+10, los aliados desembarcaron en las playas de Normandía 557.000 hombres, 81.000 vehículos y 183.000 toneladas de suministros. Todo ello bajo fuego enemigo y con un clima adverso. La noche del 18 al 19 de junio, la peor tormenta registrada en la zona, con vientos de fuerza 7, destruyó unos 800 buques pequeños y uno de los dos puertos Mulberry, el de Omaha Beach, quedó inservible.

El 23 de junio, tras la tempestad, desembarcaron en Gold Beach 14.102 hombres, la mayor cantidad en un solo día, 2.966 vehículos y 3.343 toneladas de suministros.

Según el análisis, en el Día D+24 los aliados habían desembarcado 861.838 hombres, 157.633 vehículos y 501.834 toneladas de suministros. Todo ello se logró sin contar con la tecnología actual, lo que —según los analistas— demuestra la vigencia de las operaciones anfibias en la guerra moderna.

Un debate abierto en la doctrina militar

El artículo argumenta que, pese a los avances técnicos y la proliferación de misiles antibuque, la capacidad de proyectar poder desde el mar sigue siendo esencial. La resistencia logística mostrada en Normandía, con la recuperación tras la tormenta y el mantenimiento del flujo de suministros, ofrece lecciones que, según fuentes militares, la planificación actual no debería ignorar. El análisis no proporciona citas de personalidades concretas, pero se inscribe en un debate recurrente entre estrategas sobre la pertinencia de mantener fuerzas anfibias en un panorama de guerra híbrida y tecnología de precisión.