El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha declarado un nuevo estado de excepción en todo el territorio nacional debido a la «grave conmoción interna», según el decreto presidencial hecho público este 27 de junio de 2026. La medida incluye, como novedad destacada, la autorización expresa para el despliegue de fuerzas extranjeras en el país.
El Gobierno ecuatoriano defiende la decisión como necesaria para restablecer el orden público y la seguridad. Sin embargo, analistas consultados advierten sobre la limitada eficacia de anteriores estados de excepción y reclaman políticas de seguridad sostenidas a largo plazo, según recogen medios locales. No se han especificado aún las zonas concretas ni la duración prevista de la medida extraordinaria.
Ecuador arrastra una escalada de violencia vinculada al crimen organizado, que ha llevado al Ejecutivo a recurrir en varias ocasiones a este instrumento constitucional. La presencia de fuerzas extranjeras en labores de apoyo añade un componente de cooperación internacional a la estrategia de seguridad nacional.
El decreto, emitido este sábado, no detalla el número de efectivos extranjeros ni su país de origen, pero supone un paso significativo en la internacionalización del conflicto interno. Organismos de derechos humanos han expresado su preocupación por eventuales abusos, aunque el Gobierno asegura que el despliegue se ceñirá al marco legal ecuatoriano.
Noboa ha recurrido al estado de excepción en múltiples ocasiones desde que asumió el cargo, en un intento por contener la ola de violencia que azota al país andino. La cooperación internacional se perfila como un eje clave de su estrategia, en un contexto en el que las fuerzas de seguridad ecuatorianas se ven desbordadas por el crimen organizado transnacional.




