El fabricante europeo de satélites NewOrbit ha cerrado una ronda de financiación Serie A sobresuscrita por valor de 18,5 millones de dólares (unos 17 millones de euros) para hacer accesibles las órbitas muy bajas (VLEO, por sus siglas en inglés) a clientes comerciales. La empresa se convierte así en la primera en operar satélites a altitudes de entre 200 y 300 kilómetros, según anunció el 9 de junio de 2026.
Desde esas altitudes, NewOrbit ofrece imágenes de la máxima calidad del mercado a un coste 20 veces inferior al de los satélites convencionales, además de velocidades de transmisión de datos más rápidas. La ronda, cuyo importe no se había desglosado hasta ahora, ha sido suscrita por encima del objetivo inicial, lo que refleja el interés inversor en el segmento VLEO, un nicho estratégico con aplicaciones tanto militares como comerciales.
Ventajas de las órbitas VLEO
Las órbitas VLEO, situadas por debajo de los 300 km de altitud, permiten satélites más pequeños y ligeros, reduciendo los costes de lanzamiento y fabricación. Además, al estar más cerca de la Tierra, ofrecen una resolución de observación superior y una latencia menor, lo que resulta crítico para vigilancia, comunicaciones y defensa. Sin embargo, la mayor fricción atmosférica exige sistemas de propulsión más avanzados para mantener la órbita, un desafío técnico que NewOrbit asegura haber superado.
Desde esta altitud podemos ofrecer la mayor calidad de imagen del mercado a un precio 20 veces inferior al de los satélites tradicionales, junto con velocidades de datos más rápidas, lo que abre nuevas posibilidades para clientes gubernamentales y empresas.
La startup no ha revelado la identidad de los inversores que han participado en la ronda, pero fuentes cercanas a la operación indican que la sobresuscripción demuestra la confianza del mercado en el potencial disruptivo de la tecnología VLEO. Con estos fondos, NewOrbit planea acelerar el desarrollo de su constelación comercial y ampliar su cartera de clientes, compitiendo directamente con operadores de órbitas bajas tradicionales como SpaceX o Planet.




