El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se presentará a un nuevo mandato en las próximas elecciones, según anunció este miércoles su partido, el Likud. La confirmación llega en un momento de máxima tensión en Oriente Medio, con Israel manteniendo abiertos frentes de guerra en Gaza, Líbano y contra Irán.
Netanyahu, que lleva en el poder desde 2009 (con un breve paréntesis en 2021-2022), busca prolongar su liderazgo en medio de una escalada militar que ha reconfigurado el mapa geopolítico de la región. El anuncio se produce después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarara que no sabía si el mandatario israelí buscaría la reelección. Trump y Netanyahu han mantenido una estrecha alianza durante la ofensiva contra Teherán, que mantiene en vilo a todo Oriente Medio.
Una reelección en tiempos de guerra
La candidatura de Netanyahu se produce mientras las tropas israelíes continúan operaciones militares en varios frentes. La guerra en Gaza, iniciada tras los ataques de Hamás en octubre de 2023, sigue activa, al igual que los enfrentamientos con Hezbolá en la frontera libanesa y los ataques contra objetivos iraníes en Siria e Irak. La comunidad internacional observa con preocupación la posibilidad de un conflicto regional abierto.
El Likud no ha facilitado aún la fecha exacta de los comicios, aunque fuentes del partido citadas por medios israelíes apuntan a un posible adelanto electoral antes de finales de 2026. Netanyahu ha defendido su gestión de la seguridad nacional como principal argumento para permanecer en el cargo.
Reacciones y contexto político
La oposición israelí, encabezada por el partido Yesh Atid de Yair Lapid, ha criticado duramente la decisión, acusando a Netanyahu de anteponer su ambición personal a la estabilidad del país. «Netanyahu nos ha llevado a una guerra sin fin. Mientras él piensa en las urnas, los ciudadanos israelíes sufren las consecuencias de sus decisiones», declaró Lapid en un comunicado.
Las encuestas más recientes muestran un empate técnico entre el bloque de derechas liderado por el Likud y la coalición de centro-izquierda, lo que anticipa una campaña electoral polarizada. La situación económica, con un aumento del coste de vida y una inflación que roza el 4%, será otro de los ejes del debate.
La confirmación de la candidatura de Netanyahu llega en un momento en que la presión internacional sobre Israel crece. El Tribunal Penal Internacional ha solicitado órdenes de arresto contra el primer ministro y su ministro de Defensa por presuntos crímenes de guerra en Gaza, mientras que varios países europeos han endurecido sus críticas a la ofensiva israelí.




