El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha lanzado una serie de ataques contra el barrio de Dahiyeh, en Beirut, con el objetivo de sabotear simultáneamente dos acuerdos de paz que se negocian en la región, según un análisis del experto en política exterior Trita Parsi.
Un movimiento calculado, no un error
Parsi sostiene que, al contrario de lo que sugirió el expresidente estadounidense Donald Trump al afirmar que Netanyahu «no tiene ni puta idea de lo que hace», el líder israelí actúa con plena conciencia. La ofensiva busca torpedear las conversaciones con Arabia Saudí y el proceso de paz con los palestinos, que avanzan en paralelo.
Con un conjunto de ataques en el barrio de Dahiyeh, Netanyahu intenta matar tanto el acuerdo pendiente con Arabia Saudí como el proceso de paz palestino, que se encuentran en una fase crítica.
El analista señala que la estrategia de Netanyahu consiste en generar una escalada regional que haga inviable cualquier concesión diplomática. Dahiyeh, feudo de Hezbolá en el sur de Beirut, es un objetivo sensible cuya elección no es casual: busca provocar una respuesta que rompa el equilibrio actual.
El coste de la estrategia
Parsi advierte de que el movimiento de Netanyahu podría tener consecuencias imprevisibles para la seguridad de Israel y para la estabilidad de Oriente Próximo. Sin embargo, subraya que el primer ministro israelí prioriza su supervivencia política sobre los avances diplomáticos. El riesgo de una guerra regional es el precio que Netanyahu estaría dispuesto a pagar para evitar un acuerdo que, según su lectura, debilitaría su posición interna y su alianza con la derecha religiosa.




