El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reconoció este lunes en una reunión del gabinete que su país ha tomado más territorio en la Franja de Gaza desde que el alto el fuego entró en vigor en octubre de 2025, según informó el propio mandatario. La admisión supone una violación explícita del acuerdo de tregua que puso fin a la última escalada bélica.
Netanyahu no precisó la extensión ni la ubicación exacta de las nuevas zonas ocupadas, pero su declaración confirma que las tropas israelíes han ampliado su control más allá de las líneas acordadas en el cese de hostilidades. El acuerdo, firmado en octubre de 2025, establecía la retirada de las fuerzas israelíes a posiciones previas al conflicto y la apertura de corredores humanitarios.
Una tregua en papel
Desde la firma del alto el fuego, diversos organismos internacionales y grupos de derechos humanos han denunciado movimientos militares israelíes en Gaza que consideran una violación del pacto. Sin embargo, esta es la primera vez que un alto cargo del Gobierno israelí reconoce públicamente la ocupación de nuevo territorio.
Netanyahu admitió en la reunión del gabinete que Israel ha tomado más territorio en Gaza desde que el alto el fuego debía haber entrado en vigor, una constatación que socava la credibilidad del proceso diplomático.
La admisión se produce en un contexto de creciente tensión en la región, con ataques esporádicos y denuncias cruzadas entre las partes. El movimiento palestino Hamás, que controla Gaza, ha acusado repetidamente a Israel de incumplir el acuerdo y ha advertido de posibles represalias.
Reacciones internacionales
La comunidad internacional, a través de la ONU y la Unión Europea, ha instado a Israel a respetar los términos del alto el fuego, pero hasta ahora no se han anunciado medidas concretas. La embajada de Estados Unidos en Tel Aviv declinó hacer comentarios sobre las declaraciones de Netanyahu. Egipto y Catar, mediadores del acuerdo original, han expresado su preocupación y solicitado una reunión urgente de las partes.
El reconocimiento de Netanyahu llega en un momento de presión interna por parte de los sectores más duros de su coalición, que exigen una postura más firme frente a Hamás y se oponen a cualquier concesión territorial. Analistas israelíes señalan que la declaración podría ser un gesto hacia esa base política, aunque a costa de la credibilidad internacional.




