La empresa pública española Navantia ha presentado en el Reino Unido el LASV75, un gran buque de superficie no tripulado (Unmanned Surface Vessel o USV) concebido para operar como escolta en una futura “marina híbrida”, en la que convivirán unidades tripuladas tradicionales con plataformas autónomas. El diseño fue revelado el 27 de mayo de 2026 en el Combined Naval Event de Farnborough, donde Navantia UK, filial de la compañía, ha mostrado su apuesta por la guerra naval autónoma.
Un concepto para la guerra naval autónoma
El LASV75, con una eslora de 75 metros que da nombre al proyecto, está diseñado para integrarse como escolta en grupos de combate y fuerzas expedicionarias, según declaraciones de la compañía recogidas por la prensa especializada. La iniciativa sitúa a Navantia en la carrera internacional por desarrollar drones navales de gran porte, una tendencia creciente entre las marinas de guerra para misiones de vigilancia, guerra antisubmarina o defensa aérea sin riesgo para el personal embarcado.
El proyecto llega en un momento en que varias armadas, como la Royal Navy o la Marina de Estados Unidos, impulsan programas de buques no tripulados para complementar sus flotas convencionales. Navantia busca así posicionarse en este nicho tecnológico emergente, donde la autonomía y el tamaño de los USV son factores clave para su adopción operativa. Según fuentes de la compañía, el LASV75 podría alcanzar una autonomía de varias semanas y una velocidad de hasta 25 nudos, lo que le permitiría acompañar a buques de guerra convencionales en misiones de largo alcance. El diseño modular del buque, con capacidad para integrar diferentes sistemas de armas y sensores, lo convierte en una plataforma versátil adaptable a múltiples escenarios. Navantia prevé que el primer prototipo esté listo para pruebas de mar en 2028, compitiendo directamente con programas similares en desarrollo por parte de los astilleros británicos Babcock y el estadounidense L3Harris.




