El Gobierno sueco ha seleccionado al grupo francés Naval Group para la construcción de cuatro nuevas fragatas destinadas a la Armada Real, según anunció el 19 de mayo de 2026 el Ministerio de Defensa del país nórdico. La decisión supone un nuevo capítulo en la competencia europea por los contratos navales y deja fuera a los astilleros españoles Navantia, que aspiraban a participar en el proceso de renovación de la flota de superficie sueca.

El programa de fragatas forma parte del plan de modernización de la Armada sueca, que busca reforzar su capacidad naval tras el ingreso del país en la OTAN. Naval Group, fabricante de las fragatas clase FREMM y Belharra, se ha impuesto en una licitación en la que también sonaban firmas como el consorcio alemán TKMS o el astillero público español.

Detalles del contrato

El acuerdo incluye el diseño y la construcción de las cuatro fragatas, con opción a dos unidades adicionales, según el Ministerio de Defensa sueco. Aunque el montante económico no ha sido revelado oficialmente, estimaciones de la industria sitúan el valor del contrato en torno a los 3.000 millones de euros. Las nuevas unidades sustituirán a las veteranas fragatas clase Visby y estarán equipadas con sistemas de combate avanzados.

El primer buque está previsto que se entregue a finales de la década de 2020, mientras que el programa completo se extenderá hasta bien entrada la década de 2030. La decisión de Estocolmo llega después de un riguroso proceso de evaluación técnica y de costes, en el que Naval Group ofreció una solución basada en el diseño de la fragata Belharra, según el comunicado oficial del Ministerio de Defensa sueco.

Suecia necesita buques de última generación capaces de operar en el duro entorno del Báltico y en misiones combinadas de guerra antisuperficie y antiaérea. El diseño de Naval Group cumple con todos los requisitos operativos exigidos.

Impacto en la industria naval europea

La exclusión de Navantia del programa sueco supone un revés para los astilleros públicos españoles, que confiaban en hacerse con un contrato clave para su cartera de pedidos, según fuentes del sector naval. La competencia por los contratos en el norte de Europa se ha endurecido tras la ampliación de la OTAN, con países como Polonia o Noruega también inmersos en procesos de modernización de sus flotas.

Naval Group, por su parte, refuerza su presencia en Escandinavia tras haber participado en programas conjuntos con Noruega y Dinamarca. El contrato sueco, según el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, garantizará cientos de puestos de trabajo directos e indirectos en Francia y en las propias instalaciones suecas de mantenimiento naval. La decisión se produce en un momento en que la industria de defensa europea busca consolidarse frente a los gigantes estadounidenses y chinos, aunque no sin tensiones entre los propios Estados miembros.