El astillero de Navantia en San Fernando (Cádiz) ha botado este jueves la sexta corbeta del programa AVANTE 2200 para la Marina Real de Arabia Saudí, culminando el mayor contrato de exportación militar de la historia de España. La serie, firmada en 2018, incluye cinco corbetas más una opcional, por un valor aproximado de 2.000 millones de euros.
La ceremonia de botadura se celebró en las instalaciones de Navantia en la Bahía de Cádiz, con presencia de representantes de la Armada saudí y directivos de la empresa pública española. Este hito marca la finalización de la sexta y última unidad contratada inicialmente, aunque el acuerdo original contemplaba la posibilidad de ampliar el pedido.
Las corbetas del tipo AVANTE 2200 están diseñadas para misiones de vigilancia marítima, lucha antisuperficie y protección de infraestructuras críticas. Cada buque tiene una eslora de 104 metros, desplaza unas 2.400 toneladas y está armado con sistemas de misiles y cañones de última generación. La entrega de esta unidad está prevista para los próximos meses, tras las pruebas de mar y la integración de sistemas.
El programa saudí ha supuesto un impulso significativo para la industria naval andaluza, con la creación de miles de puestos de trabajo directos e indirectos durante los últimos ocho años. Además, ha consolidado a Navantia como un referente internacional en la construcción de buques de guerra para terceros países, en un sector donde compite con astilleros de Corea del Sur, Francia y Estados Unidos.
La relación entre España y Arabia Saudí en el ámbito de la defensa ha sido objeto de controversia en el pasado, especialmente durante el gobierno de Pedro Sánchez, que en 2018 suspendió temporalmente la exportación de bombas a la coalición liderada por Riad por su intervención en Yemen. Sin embargo, el contrato de corbetas se mantuvo, y fuentes de Navantia confirmaron que todas las entregas han cumplido con la legalidad vigente y los acuerdos de control de armamento.
Con la botadura de esta sexta unidad, Navantia refuerza su cartera de pedidos y afronta nuevos retos, como la construcción del submarino S-80 para la Armada española y la posible participación en el programa de fragatas F-110, también para el Ministerio de Defensa español.




