La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) ha anunciado este jueves una reorganización masiva de su estructura interna, una de las más amplias de los últimos años, según ha informado la agencia en un comunicado. La reestructuración, que se produce sin previo aviso, combina varias direcciones de misión y reasigna personal clave en toda la organización.

El nuevo organigrama, que entrará en vigor el próximo 1 de junio, fusiona la Dirección de Misiones Científicas (SMD) con la Dirección de Misiones de Tecnología Espacial (STMD) en un único cuerpo denominado Dirección de Ciencia y Tecnología Espacial. La decisión se justifica por la necesidad de mejorar la eficiencia y alinear los programas con las prioridades de la nueva administración estadounidense, según fuentes internas de la NASA.

Impacto en programas y personal

La fusión afecta directamente a más de 500 empleados de la sede central en Washington, que serán reasignados a centros de campo como el Centro Espacial Johnson en Houston o el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en California. Fuentes de la NASA han confirmado que no se prevén despidos, aunque sí una racionalización de los equipos directivos. Se espera que el nuevo organigrama reduzca en un 15 % los puestos ejecutivos duales, según el borrador interno filtrado a la prensa.

La reorganización también afecta a la gestión de programas emblemáticos como el telescopio James Webb, la misión Artemis de retorno a la Luna y el programa de exploración robótica de Marte. Las direcciones de estas misiones pasarán a depender directamente de la oficina del administrador, Bill Nelson, quien ha asegurado que este cambio nos permitirá tomar decisiones más rápidas y coordinar mejor los esfuerzos entre las distintas ramas.

Reacciones y próximos pasos

La medida ha suscitado reacciones encontradas entre los sindicatos de trabajadores de la NASA, que han pedido garantías de que no se perderán capacidades técnicas. Por su parte, el Congreso de Estados Unidos ha anunciado que convocará una audición para examinar la reestructuración, ante las dudas sobre su impacto en los contratos con empresas privadas como SpaceX, Boeing y Blue Origin. La NASA prevé publicar un plan detallado de transición en las próximas dos semanas.