La NASA ha decidido añadir nuevas misiones al contrato de tripulación comercial de SpaceX, una medida que busca garantizar el acceso a la Estación Espacial Internacional (ISS) ante la incertidumbre sobre la certificación de la cápsula Starliner de Boeing, según informó la agencia espacial estadounidense el 24 de mayo.
Un respaldo a SpaceX como único proveedor fiable
Desde que la cápsula Crew Dragon de SpaceX comenzó a transportar astronautas a la ISS en 2020, la agencia ha confiado en ella como principal medio de transporte. Sin embargo, los problemas técnicos del Starliner de Boeing, que incluyen fallos en los propulsores y fugas de helio durante su primera misión tripulada de prueba en 2024, han retrasado su certificación de forma indefinida.
Según fuentes de la NASA citadas por la agencia espacial, la ampliación del contrato con SpaceX no responde a un plazo concreto, sino a la necesidad de disponer de capacidad de reserva en caso de que Boeing no logre superar los problemas de su nave. La agencia no ha precisado el número exacto de misiones adicionales que se añadirán al acuerdo actual, que ya incluía seis misiones operativas hasta 2030.
Añadir más misiones a SpaceX nos da la seguridad de que seguiremos teniendo acceso a la estación espacial independientemente del estado del Starliner, señalan los responsables del programa.
El futuro de Boeing en la ISS
La situación de Boeing es delicada. La compañía ha invertido miles de millones de dólares en el desarrollo del Starliner bajo un contrato de precio fijo con la NASA, pero los sobrecostes y los retrasos acumulados han generado dudas sobre la viabilidad del programa. Aunque Boeing ha declarado que sigue trabajando en las soluciones técnicas, la NASA no ha fijado una nueva fecha para la certificación final, lo que ha llevado a la agencia a blindarse con SpaceX.
La ampliación del contrato con SpaceX podría implicar una mayor concentración del mercado en el sector espacial estadounidense. Mientras la empresa de Musk consolida su posición como proveedor dominante de transporte tripulado, Boeing podría quedar rezagado si no logra certificar su nave a tiempo. La NASA, por su parte, evita quedarse sin opciones de acceso a la órbita baja terrestre, un escenario que habría sido crítico para la continuidad de las operaciones científicas en el laboratorio orbital.




