La NASA ha dado este martes el primer paso concreto hacia la construcción de una base lunar permanente al adjudicar los contratos iniciales a cuatro empresas para desarrollar y entregar módulos de aterrizaje y drones en la Luna. El anuncio, realizado el 26 de mayo de 2026, forma parte del programa Artemis Base Camp, que aspira a establecer una presencia humana sostenible en el satélite antes del final de la década.
Las compañías seleccionadas, cuyos nombres no han sido revelados de inmediato por la agencia espacial estadounidense, trabajarán en el diseño y construcción de sistemas capaces de transportar carga y, potencialmente, tripulación a la superficie lunar. Los contratos, de carácter inicial, cubren estudios de viabilidad y prototipos, con un importe total que la NASA no ha detallado en el comunicado oficial.
El objetivo a largo plazo es disponer de una infraestructura modular en el polo sur de la Luna que incluya hábitats, sistemas de energía y recursos in situ. Según la agencia, la base permitirá realizar investigaciones científicas avanzadas y servirá como banco de pruebas para tecnologías necesarias en futuras misiones a Marte.
Competencia con China y recursos lunares
El anuncio se produce en un contexto de creciente rivalidad espacial con China, que también ha anunciado planes para establecer una estación lunar en la década de 2030. La NASA busca asegurar el acceso a recursos como el hielo de agua en los cráteres permanentemente sombreados, que podría utilizarse para producir combustible y oxígeno.
Los contratos forman parte de la estrategia de la agencia de recurrir a empresas privadas, siguiendo el modelo de los servicios de transporte a la Estación Espacial Internacional. Fuentes de la NASA citadas en el anuncio señalaron que la selección se ha basado en criterios técnicos y de capacidad de ejecución, priorizando la reutilización y la escalabilidad de los diseños.




