El fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk, ha perdido la demanda que presentó contra OpenAI, en la que acusaba a su consejero delegado, Sam Altman, y a su presidente, Greg Brockman, de haberle engañado sobre el estatus de la empresa como organización sin ánimo de lucro. La sentencia, emitida el 19 de mayo de 2026, pone fin a uno de los litigios más seguidos en el sector de la inteligencia artificial.

Los argumentos del caso

Musk alegó que Altman y Brockman rompieron los compromisos iniciales de OpenAI respecto al desarrollo de una inteligencia artificial de código abierto y transparente. Según la demanda, los ejecutivos habrían desviado la misión original de la compañía hacia fines comerciales, especialmente tras la alianza con Microsoft y la creación de productos como GPT-4. El tribunal, sin embargo, falló en contra de estas acusaciones.

La juez encargada del caso declaró que no se habían presentado pruebas suficientes que demostraran un engaño deliberado por parte de Altman y Brockman. Además, señaló que OpenAI había modificado su estructura corporativa de forma transparente y con el conocimiento de sus inversores, incluyendo al propio Musk en sus etapas iniciales.

Implicaciones para el sector

Desde la perspectiva de la analista legal Michelle Kim, que cubrió el juicio para MIT Technology Review, el fallo supone un respaldo a la libertad de las empresas tecnológicas para evolucionar su modelo de negocio, siempre que actúen dentro del marco legal. Para la industria de la IA, el caso subraya la importancia de definir claramente desde el principio los términos de colaboración y propiedad intelectual entre fundadores.

OpenAI, por su parte, emitió un comunicado en el que celebra la decisión judicial y reafirma su compromiso con el desarrollo seguro y beneficioso de la inteligencia artificial. Musk no ha anunciado si recurrirá la sentencia.