El 18 de mayo de 2026 ha comenzado en un tribunal de Estados Unidos el juicio que enfrenta a Elon Musk y Sam Altman, una batalla legal de alto riesgo que podría redefinir el control y la dirección de OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT. Musk presentó una demanda en 2024 en la que acusa a Altman y al consejo de administración de haber abandonado la misión fundacional de la compañía: desarrollar inteligencia artificial para beneficiar a la humanidad sin ánimo de lucro.

Según la demanda, OpenAI se ha desviado de sus orígenes para priorizar los beneficios comerciales, especialmente a través de su estrecha colaboración con Microsoft. Musk, cofundador de la organización en 2015, sostiene que Altman y la junta han transformado la entidad en una empresa con fines de lucro, traicionando el espíritu original del proyecto.

El juicio se celebra en un momento clave para el sector de la inteligencia artificial, con OpenAI compitiendo directamente con gigantes como Google y Microsoft. Se espera que durante las sesiones se presenten pruebas sobre las negociaciones internas, las decisiones estratégicas y los acuerdos que llevaron a la empresa a su estructura actual. Aunque no se han divulgado cifras concretas, la demanda reclama una compensación millonaria y podría implicar cambios en el control de la compañía.

Las declaraciones de Musk y Altman ante el tribunal serán seguidas de cerca por la industria tecnológica y los reguladores, ya que el fallo podría sentar un precedente sobre la gobernanza de las empresas de inteligencia artificial. El caso también pone sobre la mesa la tensión entre los ideales iniciales de desarrollo abierto y la necesidad de financiación a través de inversiones privadas.

El juicio se prolongará durante varias semanas, y se espera que ambas partes presenten a testigos de primer nivel, entre ellos antiguos miembros del consejo de OpenAI y ejecutivos de Microsoft. La decisión final corresponderá al juez del tribunal de Delaware, aunque no se descarta una posible apelación.