Las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron este domingo ataques aéreos contra los suburbios de Beirut que, según fuentes militares israelíes, tenían como objetivo cuarteles de Hezbolá en el marco de una ‘operación quirúrgica’. Sin embargo, el bombardeo se saldó con la muerte de dos civiles y al menos diez heridos, según informaron fuentes sanitarias libanesas.
Los ataques se producen en un contexto de extrema tensión en la frontera entre Israel y el Líbano, donde un frágil alto el fuego —el cuarto desde que comenzaron las negociaciones— no ha logrado detener las hostilidades. En la práctica, ninguna de las partes ha dado tregua a los bombardeos, y la población civil sigue siendo la principal víctima de la escalada.
Civiles atrapados en el fuego cruzado
El Ejército israelí justificó la operación alegando que los cuarteles de Hezbolá estaban situados en zonas residenciales de los suburbios meridionales de Beirut, bastión del grupo chií. Pero el resultado ha sido la muerte de dos civiles, lo que ha provocado la condena de las autoridades libanesas y un nuevo aumento de la crispación en la región.
Israel afirmó que sus ataques fueron ‘quirúrgicos’ y dirigidos exclusivamente contra infraestructura militar de Hezbolá, pero los dos fallecidos y los diez heridos son civiles, según confirmaron fuentes hospitalarias en Beirut.
El primer ministro libanés, en una declaración urgente, calificó el ataque de ‘violación flagrante del derecho internacional’ y pidió la intervención de la comunidad internacional para detener lo que describió como ‘una agresión sistemática contra el Líbano’.
Un cese al fuego paper
El alto el fuego mediado por Naciones Unidas y Estados Unidos, que debía haber entrado en vigor hace semanas, es en la práctica inexistente. Según fuentes sobre el terreno en Beirut, ‘el cese el fuego, el cuarto desde que arrancaron las negociaciones, ha sido prácticamente invisible en el territorio libanés. Ninguna de las dos partes ha dado tregua en los bombardeos.’
La escalada entre Israel y Hezbolá amenaza con desbordar el frágil equilibrio de Oriente Medio, una región de interés estratégico para España por la proximidad geográfica, los flujos migratorios y la dependencia energética del gas del este del Mediterráneo.




