El exdirector del Servicio Secreto de Inteligencia británico (MI6) sir Alex Younger ha fallecido esta semana a los 62 años tras una larga lucha contra el cáncer, según confirmaron fuentes de inteligencia. Younger dirigió el organismo conocido popularmente como MI6 durante seis años, entre 2014 y 2020, en un período marcado por el brexit y el aumento de las amenazas cibernéticas y terroristas.
Un perfil inusual para un jefe de espías
Younger, que respondía al nombre en clave de ‘C’, era considerado por antiguos colegas como el jefe de la agencia más querido en décadas. Su perfil rompía con el estereotipo del espía frío e inescrutable: tanto el The Cipher Brief como allegados lo describen como ‘un ser humano inusualmente agradable’. A diferencia de algunos de sus predecesores, Younger había ascendido desde las bases del servicio: trabajó bajo alias y cobertura diplomática, mantuvo conversaciones operativas con una desconcertante variedad de servicios de inteligencia extranjeros y ocupó puestos de analista en las sedes de Century House y Vauxhall Cross.
Un buen jefe del MI6 no necesita haber pasado por todos los escalafones. Pero la ventaja de tener un líder como Alex, que ha pasado años operando bajo alias y que ha gestionado egos de superiores y colegas, es indudable en un servicio de inteligencia humana.
Legado en inteligencia occidental
Durante su mandato, Younger supervisó operaciones clave en Oriente Medio y Europa del Este. Su labor coincidió con el envenenamiento del exespía ruso Serguéi Skripal en Salisbury en 2018, episodio que tensó las relaciones entre Londres y Moscú. Tras su retiro, Younger mantuvo un perfil público bajo pero siguió siendo una referencia en el mundo de la inteligencia.
Su muerte ha sido recibida con muestras de respeto tanto en círculos oficiales británicos como entre antiguos colegas, que destacan su humanidad y dedicación al servicio. Sir Alex Younger deja esposa y dos hijos.




