El rey de Marruecos, Mohamed VI, ya había alertado del daño que la presidencia de Barack Obama causaría a los países árabes, al permitir la impunidad de Irán frente a las amenazas contra las monarquías del Golfo. La advertencia, realizada en discursos y comunicados oficiales marroquíes durante el segundo mandato de Obama, ha cobrado relevancia ante la escalada de tensión entre Irán y los países del Golfo en 2026.
Un aviso geopolítico temprano
Según fuentes diplomáticas marroquíes, Mohamed VI señaló que la política de Obama hacia Irán, plasmada en el acuerdo nuclear de 2015, otorgó a Teherán un margen de maniobra que incrementó su capacidad para desestabilizar la región. El monarca alauí denunció la impunidad iraní con un lenguaje receloso, propio del análisis geopolítico marroquí, y criticó que las potencias occidentales ignoraran las claras amenazas de Irán contra Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.
Con el recelo propio del análisis geopolítico marroquí, denuncia la impunidad de Irán cuyas amenazas contra las monarquías del Golfo eran evidentes.
Posicionamiento estratégico de Marruecos
La postura de Rabat responde a su aspiración de actuar como cinturón de seguridad en el Magreb y el Sahel, compitiendo con Irán por la influencia regional. Para España, la crisis Irán-Golfo tiene consecuencias directas en el vecindario sur, donde Marruecos busca reforzar su rol como interlocutor clave frente a la inestabilidad. La alerta temprana de Mohamed VI refuerza ahora su posición ante los aliados del Golfo, que ven con buenos ojos la visión estratégica marroquí.




