Miles de ciudadanos se concentraron este miércoles en el centro de La Paz para exigir el fin de los bloqueos de carreteras que mantienen al país paralizado desde hace 40 días y la declaración del estado de excepción. La movilización, convocada por organizaciones vecinales y sectores sociales, refleja la creciente tensión ante la crisis de abastecimiento y movilidad que sufre la capital boliviana.

Los manifestantes denuncian que los cortes de carreteras, impulsados por sectores afines al expresidente Evo Morales, impiden el ingreso de alimentos, combustible y otros productos básicos a La Paz. Según testimonios recogidos por la prensa local, la situación es insostenible: los precios de los alimentos se han disparado y el transporte público opera de forma intermitente.

Una crisis que se agrava

Los bloqueos comenzaron a principios de mayo como protesta contra la gestión del presidente Luis Arce y la detención de varios dirigentes del Movimiento al Socialismo (MAS). Sin embargo, la medida se ha extendido más allá de lo previsto, estrangulando el suministro en las principales ciudades del occidente boliviano. La Paz, sede del Gobierno, es una de las más afectadas, con largas colas en gasolineras y mercados semivacíos.

Durante el cabildo, los asistentes corearon consignas contra los bloqueadores y pidieron al Ejecutivo que decrete el estado de excepción para restablecer el orden. Esta figura constitucional permite restringir derechos como la libre circulación y la protesta, algo que el Gobierno de Arce ha evitado hasta ahora, pese a las presiones de diversos sectores.

La tensión social no solo se limita a La Paz. Ciudades como El Alto, Cochabamba y Santa Cruz también han registrado movilizaciones, aunque de menor magnitud. El Ejecutivo ha intentado dialogar con los dirigentes de los bloqueos, pero las negociaciones no han fructificado.

El cabildo de este miércoles marca un punto de inflexión en la crisis: la ciudadanía, harta de la parálisis, ha comenzado a organizarse para presionar tanto al Gobierno como a los bloqueadores. Queda por ver si Arce cederá a la demanda del estado de excepción o si la crisis continuará escalando en los próximos días.