Documentos internos de Microsoft filtrados al medio 404 Media revelan que la compañía tecnológica planea ‘hacer adicta’ a los usuarios a su nuevo asistente de inteligencia artificial, denominado Scout, antes de incorporar nuevas funcionalidades. Los documentos, fechados en mayo de 2026 y publicados este martes, describen una estrategia prioritaria de engagement temprano que ha desatado el debate ético y regulatorio en el sector tecnológico.

Según los planes filtrados, el equipo de desarrollo de Scout habría definido como objetivo principal ‘make people addicted’ —hacer adicta a la gente—, una expresión que, para los críticos, revela una intención explícita de generar dependencia psicológica antes de que el producto ofrezca un valor funcional sólido. La fuente, documentos internos de la compañía citados por 404 Media, no especifica las técnicas concretas que se emplearían para lograr este efecto.

Implicaciones éticas y regulatorias

El caso se produce en un contexto de creciente escrutinio sobre las prácticas de las grandes tecnológicas. En la Unión Europea, la Ley de Servicios Digitales y la Ley de Mercados Digitales ya establecen límites a las técnicas de diseño persuasivo. La revelación de la estrategia de Scout podría activar investigaciones por parte de las autoridades de competencia y protección al consumidor en Bruselas y España, donde la Agencia Española de Protección de Datos ha mostrado especial sensibilidad hacia los patrones adictivos en plataformas digitales.

Los documentos muestran una hoja de ruta en la que la prioridad es asegurar la retención de usuarios a toda costa, antes incluso de que Scout sea útil para tareas cotidianas, según fuentes conocedoras de la estrategia.

El movimiento de Microsoft sigue la estela de otras grandes empresas tecnológicas que han sido acusadas de emplear técnicas de diseño para maximizar el tiempo de pantalla, como las notificaciones personalizadas o los bucles de recompensa variable. La diferencia en este caso, según los analistas, es la explicitación del objetivo adictivo en documentos corporativos internos, lo que podría tener consecuencias legales en jurisdicciones con leyes antimanipulación.

La respuesta de Microsoft y el futuro de Scout

Microsoft no ha emitido hasta el momento un comunicado oficial sobre la filtración. Scout, cuyo lanzamiento se espera para finales de 2026, aspira a competir con asistentes como ChatGPT, Gemini de Google o el asistente de Amazon. La controversia llega en un momento en que la UE prepara nuevas directrices sobre inteligencia artificial responsable, incluyendo la prohibición de sistemas que exploten vulnerabilidades psicológicas.

En España, el Ministerio de Transformación Digital ha señalado en diversas ocasiones la necesidad de garantizar que la inteligencia artificial respete los derechos fundamentales. La filtración podría acelerar la adopción de medidas específicas para evaluar el impacto psicológico de los asistentes AI antes de su comercialización en el mercado europeo.