México y la Unión Europea han firmado este viernes 22 de mayo un acuerdo de libre comercio y cooperación política que llevaba años estancado, en un movimiento que busca reducir su dependencia de Estados Unidos y protegerse de los aranceles del presidente estadounidense, Donald Trump. El pacto, que actualiza el marco comercial bilateral vigente desde 2000, pretende fortalecer los lazos económicos y políticos entre ambas regiones en un contexto de creciente incertidumbre global.

Un acuerdo largamente demorado

Las negociaciones para modernizar el acuerdo original se habían prolongado durante más de una década, principalmente debido a diferencias en materia de acceso a mercados agrícolas, inversiones y compras gubernamentales. Sin embargo, el regreso de Trump a la Casa Blanca y su política arancelaria agresiva, que ha golpeado a México con amenazas de aranceles del 25% a todas sus exportaciones, actuaron como catalizador para desbloquear el pacto.

Según fuentes del Ejecutivo comunitario, el acuerdo eliminará la mayoría de los aranceles industriales y facilitará el comercio de servicios, al tiempo que incluye compromisos en materia de derechos laborales y medioambientales. Para México, supone un balón de oxígeno en medio de la presión comercial de Washington, mientras que para la UE abre una puerta preferencial a uno de los mayores mercados de América Latina.

Este acuerdo no solo beneficia a nuestras economías, sino que envía una señal clara de que el libre comercio y la cooperación son posibles frente al proteccionismo, declaró un portavoz de la Comisión Europea.

Implicaciones para España como socio estratégico

Como miembro de la UE, España se beneficiará directamente de las ventajas del acuerdo. Las exportaciones españolas a México — que incluyen automóviles, componentes industriales y productos agroalimentarios — se verán favorecidas por la eliminación de barreras arancelarias. Empresas como Santander, Inditex o Repsol, con fuerte presencia en el país norteamericano, podrán operar en un marco más predecible y competitivo frente a competidores asiáticos o estadounidenses que no cuentan con acuerdos preferenciales similares.

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, calificó la firma como «un día histórico» y destacó que el pacto refuerza la alianza con Europa frente a las «presiones unilaterales» que, según ella, caracterizan la política de Trump. «México no está solo», afirmó durante la ceremonia virtual de firma, en la que participaron representantes de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo.

Estrategia de diversificación

El acuerdo se enmarca en la estrategia de México por diversificar sus socios comerciales y reducir su tradicional dependencia de Estados Unidos, que absorbe cerca del 80% de sus exportaciones. La amenaza de nuevos aranceles bajo la administración Trump ha acelerado la búsqueda de alternativas, y la UE aparece como un socio fiable que comparte valores democráticos y un modelo de comercio basado en reglas.

Por su parte, la UE refuerza su presencia en América Latina en un momento en que también negocia con otros bloques como Mercosur, cuyas conversaciones acumulan décadas sin cerrarse. El pacto con México servirá como modelo y probablemente aumente la presión para alcanzar un acuerdo similar con el bloque sudamericano.

Según analistas de la Comisión Europea, el nuevo marco comercial podría incrementar el intercambio bilateral en hasta un 30% en los próximos cinco años, según estimaciones preliminares del Ejecutivo comunitario. Queda por ver cómo responderá Washington a este movimiento, que supone un desafío directo a la estrategia de Trump de aislar a sus socios comerciales.