México afronta un proceso de envejecimiento demográfico sin precedentes. Según el Programa Nacional de Población 2026-2034, publicado esta semana por el Gobierno mexicano, en aproximadamente ocho años el país tendrá más personas adultas mayores que niños, un hito que transformará su estructura social y económica.
Un giro demográfico con impacto geopolítico
La caída sostenida de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida están acelerando la transición demográfica en México. El informe oficial proyecta que, para 2034, el número de mexicanos mayores de 60 años superará al de menores de 15 años, invirtiendo la pirámide poblacional que ha caracterizado al país durante décadas.
Este fenómeno no solo afecta al sistema de pensiones y a la demanda de servicios de salud, sino que también repercute en las políticas migratorias y en la relación con Estados Unidos. Una población más envejecida reduce la presión migratoria hacia el norte, pero incrementa la necesidad de trabajadores jóvenes, lo que podría reabrir el debate sobre la inmigración procedente de Centroamérica.
El envejecimiento poblacional es un reto estructural que requiere replantear las políticas de empleo, salud y protección social, así como la relación con la diáspora mexicana en el exterior, según advierten los autores del programa.
Reformas necesarias
El documento gubernamental subraya la urgencia de adecuar el sistema de pensiones y de fomentar la natalidad mediante incentivos fiscales y laborales. Asimismo, señala que la automatización de la economía mexicana deberá acelerarse para compensar la futura escasez de mano de obra.
Con una tasa de fecundidad que ya se sitúa por debajo del nivel de reemplazo (1,8 hijos por mujer frente a los 2,1 necesarios), el Ejecutivo mexicano se enfrenta al desafío de mantener el crecimiento económico mientras su población envejece a un ritmo que, según las proyecciones, duplicará en tres décadas el porcentaje de mayores del 12% actual al 25%.




