El presidente municipal de San Miguel Amatitlán, en el estado de Oaxaca (sur de México), Joel Ángel Bravo, fue asesinado a tiros al salir de su casa la noche del viernes, según confirmaron las autoridades locales. El crimen, ocurrido en un contexto de creciente violencia política en el país, ha provocado la condena de diversos sectores y un llamado a investigar los móviles del ataque.

De acuerdo con los primeros reportes de la policía estatal, Bravo fue atacado por desconocidos cuando se encontraba en la vía pública. Los agresores huyeron tras disparar contra el edil, quien falleció en el lugar. No se han reportado detenciones hasta el momento.

La Fiscalía General del Estado de Oaxaca ha abierto una carpeta de investigación por el delito de homicidio calificado. Las autoridades no han descartado ninguna línea de investigación, incluida la posibilidad de que el asesinato esté relacionado con la actividad política del alcalde o con conflictos locales.

Oaxaca es una de las entidades mexicanas con mayor incidencia de violencia contra funcionarios públicos. Según registros de organizaciones civiles, en lo que va de 2026 al menos una decena de alcaldes han sido asesinados en México, lo que refleja la vulnerabilidad de los mandatarios municipales ante el crimen organizado y los conflictos políticos. El asesinato de Bravo eleva a diez la cifra de presidentes municipales asesinados en lo que va de año en el país, un dato que subraya la persistente violencia que afecta a los gobiernos locales mexicanos.