El representante de México ante la ONU, Héctor Vasconcelos, advirtió este miércoles que el organismo multilateral atraviesa «la mayor crisis política, financiera y de credibilidad» desde su fundación en 1945, y reclamó una refundación de la institución. La declaración se produjo durante su intervención en el debate abierto del Consejo de Seguridad, celebrado en la sede neoyorquina de Naciones Unidas.
Vasconcelos afirmó que el modelo actual de la ONU ha quedado obsoleto y no responde a las necesidades del siglo XXI, especialmente en lo que respecta a la representatividad de los países en desarrollo y la eficacia en la toma de decisiones. «La ONU vive su mayor crisis y necesita una refundación», declaró el diplomático mexicano, según recoge la agencia Sputnik.
Críticas a la estructura actual
El embajador mexicano cuestionó el sistema de veto en el Consejo de Seguridad, así como la falta de transparencia financiera y la burocracia excesiva que, a su juicio, paralizan la capacidad de respuesta del organismo ante conflictos y emergencias globales. México, que forma parte del Grupo de Amigos de la Reforma de la ONU, aboga por una reestructuración profunda que incluya una mayor participación de los países del Sur global y mecanismos de rendición de cuentas más efectivos.
La intervención de Vasconcelos se enmarca en el creciente malestar de varias naciones latinoamericanas y africanas con el funcionamiento del sistema multilateral. En las últimas semanas, otros países como Brasil y Sudáfrica han expresado críticas similares en distintos foros internacionales.
La ONU vive su mayor crisis y necesita una refundación.
México no presentó una propuesta concreta de reforma, pero Vasconcelos instó a los Estados miembros a iniciar un «diálogo abierto y sin exclusiones» para rediseñar la arquitectura institucional. «No podemos seguir operando con un modelo que refleja la correlación de fuerzas de 1945», subrayó.
La crisis financiera de la ONU, agravada por impagos de varios países miembros, también fue mencionada por el diplomático como un síntoma del deterioro institucional. Según datos del secretario general, António Guterres, el déficit presupuestario asciende a varios cientos de millones de dólares.




