El consorcio europeo de misiles MBDA ha puesto en marcha el desarrollo de una versión terrestre de su misil de crucero naval, con el objetivo de ofrecer a los ejércitos de tierra de las naciones europeas una capacidad de ataque de largo alcance. La iniciativa busca llenar el vacío existente en el continente tras la posibles retirada de sistemas estadounidenses y como alternativa a misiles como el Taurus o el Storm Shadow.
Una respuesta a las necesidades europeas
El proyecto, dado a conocer en junio de 2026, parte de la adaptación de un misil de crucero originalmente diseñado para lanzamiento desde buques o submarinos. La conversión a lanzador terrestre permitiría a los ejércitos europeos disponer de un arma de ataque de precisión de largo alcance sin depender de plataformas aéreas o navales. Según fuentes del sector, MBDA prevé que este nuevo sistema sea capaz de alcanzar objetivos estratégicos en profundidad, con un alcance que podría superar los 400 kilómetros, aunque la compañía no ha facilitado cifras concretas.
El desarrollo se enmarca en la creciente demanda de capacidades de ataque terrestre por parte de los países europeos, que buscan reducir su dependencia de sistemas estadounidenses como los misiles ATACMS o los futuros PrSM. Además, la versión terrestre del misil naval de MBDA podría ser una opción más económica y flexible que la adquisición de nuevos sistemas de ataque.
Implicaciones para la industria europea
El consorcio MBDA, participado por los grupos Airbus, BAE Systems y Leonardo, cuenta con centros de desarrollo en Francia, Italia, Reino Unido y Alemania, países que podrían ser los primeros clientes del nuevo sistema. La posible incorporación de España al programa, si se confirma, reforzaría la integración de la industria española en los proyectos estratégicos de defensa europeos.
La decisión de MBDA de desarrollar esta versión terrestre responde a la necesidad de ofrecer a los ejércitos de tierra europeos un arma de ataque autóctona, en un contexto geopolítico marcado por la guerra en Ucrania y la necesidad de disuasión convencional. La compañía espera presentar los primeros prototipos en los próximos años, aunque no se ha fijado una fecha de despliegue operativo.




