Las autoridades de Mauritania han rescatado a más de 1.000 migrantes en aguas del Atlántico durante los últimos diez días, según informaron fuentes oficiales este martes. Las operaciones se llevaron a cabo frente a las costas del país africano, punto de partida habitual de la ruta migratoria hacia las Islas Canarias, que es una de las más mortíferas del mundo debido a las corrientes y el mal estado de las embarcaciones.
Los migrantes, originarios de África Occidental, viajaban en embarcaciones precarias y sobrecargadas, a menudo sin suficiente agua ni combustible. En lo que va de año, miles de personas han intentado la travesía clandestina, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que cifra en más de 5.000 los fallecidos o desaparecidos en la ruta en 2025.
Mauritania se ha convertido en un socio clave para España en el control migratorio, con acuerdos de cooperación que incluyen patrullajes conjuntos y asistencia humanitaria. Sin embargo, la presión migratoria no cesa: entre enero y mayo de 2026, más de 15.000 migrantes llegaron a Canarias, un 25% más que en el mismo periodo del año anterior, según datos del Ministerio del Interior español.
Las autoridades mauritanas han intensificado las patrullas en su litoral, pero la falta de medios y la extensión de la costa dificultan la vigilancia. Mientras tanto, las ONG denuncian que las devoluciones en caliente y la falta de vías legales empujan a los migrantes a rutas aún más peligrosas, como la que bordea el Sáhara Occidental. La situación humanitaria en los países de origen —conflictos, sequías y pobreza extrema— sigue alimentando el flujo migratorio hacia Europa.




