La Organización Internacional de la Francofonía (OIF) se prepara para una elección clave en los próximos meses. La candidata mauritana Coumba Ba aspira a la secretaría general del organismo, un puesto que actualmente ocupa la ruandesa Louise Mushikiwabo. La contienda no solo enfrenta a dos personalidades, sino que refleja la pugna de influencia entre Francia, Marruecos y Ruanda en el espacio francófono.

Coumba Ba, una figura discreta pero con un sólido entramado de contactos en el mundo francófono, representa una tercera vía en el duelo entre Kigali y Kinshasa, según fuentes diplomáticas consultadas. Su candidatura cuenta con el respaldo de Mauritania y podría atraer a países que buscan un liderazgo alternativo al de Mushikiwabo, apoyada por Ruanda —aliado clave de Marruecos en África—, y al de la congoleña Juliana Amato Lumumba.

La OIF, con sede en París, es un foro de influencia cultural y política que agrupa a 88 Estados y gobiernos. El control de su secretaría general permite a un país reforzar su posición en el tablero africano y europeo. Mushikiwabo, en el cargo desde 2019, ha sido criticada por supuesta complacencia con el régimen de Paul Kagame, mientras que Amato Lumumba representa a la República Democrática del Congo, rival regional de Ruanda.

Coumba Ba, exministra mauritana de Asuntos Exteriores y exembajadora ante la Unesco, ha iniciado discretamente su campaña. Su perfil conciliador y su experiencia en organismos multilaterales podrían aglutinar apoyos de países como Francia, tradicionalmente influyente en la Francofonía, que busca mantener su peso en un contexto de creciente competencia rusa y china en el Sahel.

La elección aún no tiene fecha confirmada, pero se espera que se celebre antes de finales de 2026. El resultado tendrá implicaciones para el equilibrio de influencia en el espacio francófono, donde España mantiene intereses estratégicos en el Sahel, el norte de África y el Mediterráneo a través de la cooperación cultural y de seguridad.