El ministro de Asuntos Exteriores de Mauritania, Mohamed Salem Ould Merzoug, ha abordado en una entrevista publicada este viernes los principales desafíos de la política exterior del país, entre ellos las tensiones fronterizas con Mali, las relaciones con Francia, la gestión migratoria y la posición de Nuakchot sobre el Sáhara Occidental.

«A la frontera con Mali, hemos perdido demasiadas vidas inocentes», ha declarado Ould Merzoug, en referencia a la violencia que afecta a la región limítrofe entre ambos países. Mauritania comparte una extensa frontera con Mali, donde grupos yihadistas y milicias locales operan con frecuencia, lo que ha provocado incidentes de seguridad y desplazamientos de población.

Tensión latente con Bamako

Las declaraciones del ministro reflejan el deterioro de las relaciones bilaterales, marcado por la inestabilidad en el Sahel. Desde el golpe de Estado en Mali en 2020, Bamako ha priorizado alianzas con Rusia, mientras que Nuakchot mantiene una postura más cercana a los socios occidentales. Aunque no se han producido enfrentamientos directos entre ejércitos, la falta de control de la frontera por parte de Mali ha incrementado la presión sobre Mauritania.

Ould Merzoug también se ha referido a la cuestión del Sáhara Occidental, tema sensible en la región. Mauritania, que en su día reclamó parte del territorio, mantiene actualmente una posición de neutralidad, defendiendo una solución pacífica bajo el marco de la ONU. El ministro no detalló cambios en la postura oficial, pero subrayó la importancia de la estabilidad regional.

Relaciones con Francia y gestión migratoria

En el capítulo de relaciones exteriores, el jefe de la diplomacia mauritana se refirió a la colaboración con Francia, antigua potencia colonial, en ámbitos de seguridad y desarrollo. Tras la retirada francesa de Mali y la reducción de su presencia en la región del Sahel, París ha reforzado sus vínculos con Mauritania, considerada un socio clave en la lucha contra el terrorismo.

Sobre la gestión migratoria, Ould Merzoug reconoció el flujo de migrantes que atraviesan el país rumbo a Europa, especialmente hacia las costas españolas en Canarias. Mauritania actúa como país de tránsito para ciudadanos de África subsahariana que buscan llegar a España, y ha mantenido contactos con las autoridades españolas en materia de control fronterizo y repatriación.