Los gobiernos de Marruecos y Francia han reafirmado este lunes en Ginebra su voluntad de construir una cooperación estratégica en inteligencia artificial, basada en la innovación y la soberanía digital. El anuncio, realizado durante la reunión de altos funcionarios de ambos países en el marco de los trabajos sobre gobernanza digital, supone un nuevo impulso a la alianza tecnológica franco-marroquí y amenaza con desplazar a España como socio preferente en el norte de África.
Una hoja de ruta para la IA
Según fuentes oficiales marroquíes, ambas partes han acordado elaborar una hoja de ruta que concrete los ámbitos de colaboración en inteligencia artificial, desde la investigación aplicada hasta la implantación de sistemas de IA ética y centrada en el ser humano. La reunión en Ginebra, fechada el 6 de julio de 2026, se inscribe en un ciclo de encuentros que ya han programado nuevas citas para los próximos meses.
El acuerdo se enmarca en la estrategia Maroc Numérique 2030, que busca posicionar al país como hub digital regional, y en la apuesta francesa por reforzar su influencia tecnológica en el Magreb. París y Rabat comparten una visión común sobre la necesidad de regular la IA desde parámetros éticos y de soberanía digital, un punto que distancia al eje franco-marroquí de otros actores internacionales.
Implicaciones para España
La profundización de la cooperación franco-marroquí en inteligencia artificial tiene una lectura geopolítica directa para España. Madrid ha sido tradicionalmente el socio tecnológico de referencia de Marruecos en la UE, pero la alianza con Francia puede erosionar esa posición. Fuentes diplomáticas españolas consultadas por este diario consideran que el movimiento forma parte de una estrategia marroquí de diversificación de alianzas en un sector clave para el desarrollo económico del reino alauí.
La tecnología es el nuevo campo de batalla diplomático en el Mediterráneo, y Marruecos está aprovechando su posición geográfica y su estabilidad política para atraer inversiones de múltiples potencias. Francia, por su parte, busca consolidar su influencia en la región africana de habla francesa a través de la transferencia de conocimiento digital.
Ambos gobiernos han subrayado que la cooperación se basará en el respeto a la soberanía digital de cada país, un concepto que cobra especial relevancia en el contexto de la creciente competencia entre Estados Unidos, China y la Unión Europea por el control de los datos y los algoritmos.




