La próxima entrada en vigor de la ley francesa que prohíbe el démarchage téléphonique (telemarketing) no consentido amenaza con un seísmo social en los centros de llamadas marroquíes, según ha alertado el sector. Entre 40.000 y 50.000 empleos podrían verse afectados a partir del 11 de agosto de 2026, fecha en la que Francia prohibirá toda llamada comercial a particulares que no hayan dado su consentimiento previo explícito.
Dependencia del mercado francés
La reforma, definitivamente aprobada por el Parlamento francés, golpea de lleno a la industria de centros de llamadas marroquí, muy dependiente de los clientes franceses. Ciudades como Casablanca, Rabat y Tánger albergan grandes centros que trabajan para empresas francesas de telecomunicaciones, banca y seguros. La patronal del sector calcula que el 70% de la actividad de los call centers en Marruecos proviene de Francia.
«La interdicción próxima del démarchage téléphonique no consentido en Francia hace temer un seísmo social en los centros de llamadas marroquíes», advierten fuentes del sector citadas por medios locales.
Impacto económico y social
El telemarketing emplea en Marruecos a unos 100.000 trabajadores, en su mayoría jóvenes con formación superior que encuentran en este sector su primera oportunidad laboral. La pérdida de la mitad de estos puestos de trabajo podría generar un aumento significativo del desempleo juvenil, que ya ronda el 30% en el país. El Gobierno marroquí aún no ha anunciado medidas de apoyo para las empresas afectadas, aunque fuentes del Ministerio de Trabajo confirmaron que estudian un plan de reconversión.
Francia es el segundo socio comercial de Marruecos y el primer inversor extranjero. La nueva normativa se enmarca en la directiva europea de protección de datos y privacidad, que Francia ha traspuesto de forma más restrictiva que otros países de la Unión.




