Desde mediados de la década de 2000, Marruecos ha emprendido un ambicioso proceso de diversificación de su mix energético, basado en el desarrollo de energías renovables, especialmente la solar y la eólica. Este esfuerzo sitúa al reino alauí en una posición de competencia directa con España en el sector de las energías limpias, según un análisis publicado por la prensa marroquí.

El cambio climático constituye una restricción macroeconómica estructural para Marruecos. La intensificación del estrés hídrico, la mayor variabilidad de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas afectan sectores clave como la agricultura y el turismo. Para hacer frente a estos desafíos, el país ha puesto en marcha una estrategia de transición verde que incluye grandes proyectos solares como el complejo Noor en Uarzazate, uno de los mayores del mundo.

Un vecino que gana terreno

La apuesta marroquí por las renovables no solo responde a necesidades internas, sino que también busca posicionar al país como un actor regional en la exportación de energía limpia. Según fuentes del sector energético en Rabat, Marruecos aspira a que las renovables representen el 52% de su capacidad instalada en 2030, un objetivo que supera las ambiciones actuales de España en términos de penetración renovable en el mix eléctrico.

Para España, la competencia marroquí supone un factor a tener en cuenta, especialmente en el contexto de la interconexión eléctrica entre ambos países a través del Estrecho de Gibraltar. Marruecos ya exporta electricidad a España mediante esta conexión, y su capacidad de generación renovable podría influir en los precios del mercado eléctrico ibérico. Además, la cercanía geográfica y los menores costes de producción en Marruecos podrían atraer inversiones extranjeras que de otro modo irían a parar a territorio español.

El informe destaca que la transición verde marroquí no está exenta de desafíos, como la necesidad de financiación y la dependencia de tecnología extranjera. No obstante, la voluntad política y los resultados obtenidos hasta ahora consolidan a Marruecos como un competidor directo de España en el ámbito de las energías limpias.